La soledad _ Descripción por Michael Antonio Sequeira Matuz

Descripción fenomenológica de la soledad 

El 04 de abril estaba establecido que jugaríamos futbol y cuando se llegó a la hora de participar en este momento de compartir en comunidad por medio de este deporte me dispuse a vivirlo.

A las 5 y 30 pm me dispuse para ir a jugar esa tarde, comencé por quitarme la ropa que traía puesta; zapatos, playera, pantalón y procedí a ponerme ropa de deporte; chor, y otra playera, con sus respectivos zapatos, me sentía realmente preparado para disfrutar de una buena tarde de deporte.

Llegué a la cancha, luego comencé a patear el balón. Luego se unió otro de mis hermanos y éramos ya dos realizando esta misma acción.

Luego se unieron dos más, en ese momento pensé ya casi estamos todos, ya casi comenzamos a jugar.

Luego se organizaron los equipos y miré a la gente de mi equipo y dije es un buen equipo, podemos ganar este partido, aunque viendo el otro equipo no iba a ser algo fácil, pero dije en ese momento si se puede.

                Comenzamos a jugar, en los primeros momentos todo iba muy bien, todo iba relajado, sentía que éramos realmente un equipo que se apoyaba, y que buscábamos lo mismo que era ganar el partido. Lo que sucede luego de unos minutos es que los compañeros se comenzaron a desaminar porque el equipo contrario anotó los primeros dos goles y esto les bajo la moral.

                A partir de ese momento sentí que me estaban dejando solo, porque en mi caso si me estaba esforzando para hacerle frente a la ofensiva del otro equipo, pero si los otros compañeros no ponían de su parte no íbamos a poder competir con el otro equipo, mucho menos ganar el partido.

                El otro equipo continúo anotando goles y goles, lo que provocó que comenzara a sentir que no era rival par todo un equipo, no sentí ese apoyo del equipo. Por si fuera poco, me salían algunas cosas mal, como no anotar goles y realizar disparos fuera del arco, y las burlas del otro equipo que se sumaba me sentí realmente solo.

                Esta vivencia de sentirme solo, provoco que me sintiera demasiado presionado, impotente, incompetente, desanimado, en el cuerpo sentí cierto estado de enojo, que me llevo a perder el control total del juego.

Además, en ese momento no quiera que nadie me viera, que nadie se riera, que nadie me hablara. En palabras muy sintéticas me sentí realmente solo, enojado, con mucha rabia, con el rostro muy caliente, lo que hice después del partido es respirar profundo varias veces para controlar mi condición tanto física, material, como también mental, pero fue muy difícil porque en ese momento sentí mucha tristeza y ganas de llorar.

Por otro lado, el lunes 07 de abril me desperté, me levanté, me puse mi toalla y me dirigí hacia la ducha para tomar un buen baño, después me fui a la capilla para tener un memento de oración a sola, escogí la capilla porque es uno de los lugares que se encuentra con frecuencia solo.

Bueno a las 6 de la mañana estaba en la capilla, frente a la presencia de Dios, en ese momento sentí un silencio confrontador, me hiso pensar en mi proceso de vida y como por mis acciones que no son tan coherente con el proceso que se supone que debo de llevar, me hiso sentir en un estado de tristeza, de desanimo, de decepción porque a pesar de que fui consciente de que es lo que no se debe de hacer y a pesar de que sé que no se debe de hacer, siempre lo hago.

Este hecho, esta experiencia de reflexión me llevo a sentirme indigno de estar en ese momento delante de la presencia de Dios,

A pesar de eso, insistí en mirarlo, en dirigir mi mirada, mis pensamientos hacia el sagrario, hacia Dios, me acerqué aún más.

Además de eso proseguí a intentar comunicarme con Dios, hablarle, intentar conectar con él, pero no sentí su respuesta, como que estaba siendo ignorado, como que no estaba siendo escuchado, como que mis palabras no le importaran. De esta manera me comencé a sentir solo.

Así mismo el 14 de abril en mi experiencia de misión planifique que ese día saldría de misión a visitar los hogares y por la tarde tener una reunión y posteriormente una celebración de la palabra, a las cuales no hubo una respuesta tan generosa de la comunidad.
                Primeramente, a la misión había motivado e invitado a muchas personas a que me acompañaran y de esta manera motivar más a las personas que estaban desmotivadas en la comunidad, pero cuando se llegó la hora solo una persona me acompaño, algo que realmente no me lo esperaba.

Luego a la reunión solo llegaron 4 personas y bueno lo que tenía planeado abordar en la reunión no fue muy acorde al momento. Así mismo cuando se llegó la hora de la celebración de la palabra se sumaron 5 personas más, pero pensé en un memento que llegarían más, pero no fue así, las actividades se llevaron a cabo, pero no como lo tenía pensado.

Esta experiencia, esta vivencia de toparme con esta falta de apoyo de parte de la comunidad me hiso sentirme realmente solo, sin apoyo.

 


Comentarios

  1. Bien. Buena idea escoger tres momentos distintos para comparar y precisar mejor el fenómeno de la soledad. Parecen tener en común que son ocasiones de decepción o sentimiento de fracaso que hacer sentir aislado, aunque en sentido, digamos, negativo. Faltaría fijarse más en la soledad misma, no en sus "causas" (ojo con las atribuciones de causalidad, ejs. "me hizo pensar", "me hizo sentir").

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