Bitácora de la Emoción Neutra. Descripción
Bitácora
de la Emoción neutra.
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Sábado 5 de abril de 2025
Al despertarme.
Me
desperté en mi habitación a las 5:30 de la mañana con la ayuda de la alarma del
celular. Entre las sábanas hay un clima acogedor. Me puse de pie, tenía entrecerrados
los ojos. El cuerpo mi cuerpo hay cierta pesadez, pero no de tención muscular
sino de querer regresar a dormir. Respiración profunda. En los primeros minutos
surgen pocos pensamientos como el de dónde está el teléfono, arreglar la cama y
qué ropa usar. Se escucha el sonido de las aves, y poco ingreso de luz por la
ventana.
No se
presenta ninguna emoción.
Sábado 5 de abril de 2025
Después
de una jornada
Son
8:30 de la noche, estoy en mi escritorio, la silla está rígida, las puntas de
mis pies tocan la pared, se escucha el pasar de los carros y camiones, la
música del vecino. Siento una ligera sequedad en la garganta y trago saliva. La
luz blanca de la lámpara se refleja demasiado en las hojas que están en el
escritorio. Mis ojos parpadean un poco, y siento una ligera dificultad para
mantener el foco en las hojas del escritorio. Mi respiración es regular y
pausada. Hay un cansancio en el cuerpo, siento pesadez en el cuello y espalada
baja. Se siente calor en la habitación, abro la ventana y corre un aire fresco.
Siento cómo el viento fresco traspasa mi camisa y la piel se me eriza.
Ligeramente muevo los dedos sobre el escritorio y se siente liso.
Hay
un flujo de pensamientos sobre las tareas pendientes, algunos se repiten, y son
un poco dispersos al ser de diferentes cursos, y otros más definidos como el
que me corresponde dirigir la oración de la noche.
7 de abril de 2025
Es
de mañana, suena la alarma de las 5:30, busco dónde está el celular, están las
cortinas corridas, ingresa poca luz; pero se siente una corriente de aire frío.
El calor de la cama es acogedor, con los ojos cerrados, pero no estoy dormido
simplemente no quiero despertar. Se escucha el canto de las aves y el goteo de
lluvia. No siento ninguna pesadez, vienen algunos pensamientos sobre las
actividades durante la jornada. Me levanto, la piel se me eriza por la frescura
que corre. Tiendo la cama, cierro la ventana y veo que amaneció nublado. Agarro
la toalla y me dirijo a la ducha.
No
hay una emoción imperante.
7 de abril de 2025
10
de la noche, estoy sentado en el escritorio, la ventana está abierta, corre un
poco de viento fresco. Se escucha el pasar de los automóviles, y el sonar de
las bocinas. El cielo está despejado, hay oscuridad, pero refleja cierta
claridad, el sonido y la luz roja y blanca parpadeante de un avión que pasa.
El
olor que sale de la taza de café a mi lado, el vapor de la taza que se eleva y
se logra ver por la luz de la lámpara. En cada trago se siente cómo la
temperatura del café baja. Tengo una respiración es regular. La luz de la
lámpara se siente pesada en el reflejo de las hojas del libro. Los ojos
parpadean más rápido, con sensación a pesadez. El cuerpo cansado e incómodo,
aún no me he cambiado para dormir.
Durante
el día hubo un momento donde estuvo la presencia de una emoción y fue durante
el diálogo con la psicóloga, sentí satisfacción por algunos logros. Sentí
felicidad que se reflejaba en una sonrisa y tranquilidad, el corazón palpitaba
un poco más rápido.
Después
el día continuó con normalidad.
Me
puse la ropa de dormir y hubo comodidad.
9 de abril de 2025
Me
despierto antes que sonara la alarma, las pipas de aguda descargaban, la
claridad por la ventana está reflejada. Con los ojos entrecerrados trato veo la
hora son las 5:15 de la mañana, pienso un rato si levantarme o quedarme un rato
más.
Decido
quedarme con los ojos cerrados, escucho los pájaros y los carros que van,
alguna bocina sonando y motos acelerando.
Siento
la parte derecha de la nuca un poco tensa. Mi respiración es profunda y lenta.
Decido levantarme, tiendo la cama mientras pienso qué cosas me corresponden
realizar el día de hoy.
Me
siento un momento en la cama y luego agarro la toalla y me dirijo a la ducha.
El
agua fría recorre sobre mí, hace que me despierte más, salgo con más energía
para iniciar la jornada.
11 de
abril del 2025
Tarde:
Los
rayos del sol se han ocultado, cae la noche. El tic-tac del reloj en mi escritorio
marca el paso de los segundos con una regularidad constante. Sobre mi
escritorio, un libro permanece abierto. No hay ruidos notables en el interior,
solo un ligero zumbido de los grillos. Observo las siluetas de los árboles a lo
lejos. Mi mirada se desplaza hacia la ventana, donde una tela de araña se mece
suavemente con una brisa fresca.
Preparo
una taza de té siguiendo los pasos habituales: calentar el agua, seleccionar la
bolsita, verter el líquido caliente sobre ella. El vapor asciende, elevando un
aroma suave. Tomo el primer sorbo; la temperatura es la esperada, el sabor,
familiar. Sostengo la taza entre mis manos, notando la calidez que se transmite.
Mis pensamientos divagan ligeramente, sin detenerse en ningún tema en
particular. Me preparo para dormir.
12 de abril del 2025
Noche:
La
pantalla de la computadora muestra una página de texto. Mis ojos recorren las
líneas, procesando la información de manera mecánica. No experimento dificultad
para concentrarme, pero tampoco siento un interés especial en el contenido. Mis
dedos pulsan las teclas con un ritmo constante, sin errores notables. Reviso el
documento una vez terminado, realizando algunas correcciones menores. Cierro el
archivo y apago el monitor. La habitación vuelve a un silencio casi completo.
13 de abril del 2025
Temprano.
Me
levanto temprano, siento la calidez de las sábanas, el silencio es interrumpido
por el sonido de las aves, y los automóviles que pasan. Tiendo la cama y me
dirijo a la ducha.
Después,
voy al ropero y observo la hilera de prendas colgadas. Selecciono una camisa y
un pantalón sin dedicar demasiado tiempo a la elección. Me visto siguiendo la
secuencia habitual, abotonando la camisa, subiendo la cremallera del pantalón.
Me miro brevemente en el espejo; la imagen reflejada es familiar. Con un poco
más de rapidez de lo habitual, porque es Domingo de Ramos.
En la cocina, abro el refrigerador y observo
su contenido. Tomo una fruta y la lavo bajo el chorro de agua fría. La piel se
siente lisa y fresca. Le doy un mordisco; el sabor es el esperado, ligeramente
dulce. Mastico lentamente, consciente de la textura y el sabor, pero sin una
sensación de placer intenso. Termino de comer la fruta y desecho el corazón en
la basura.
Noche:
En
mi escritorio, viendo la computadora, escuchando cómo el sonido de las teclas
va al compás del toque de los dedos.
Fuera
hay silencio, algunos carros pasan, pero muy rápidamente se pierde el sonido
emitido.
Una
ligera frescura ingresa por la ventana, moviendo la vela encendida. Los codos reposados
en el escritorio. Un ligero cansancio impera en el cuerpo, aunque con mayor intensidad
en los pies.
Una
lista de cosas por hacer se cruzan en el pensamiento, lo más claro es que se
acerca una semana agotadora.
Excelente atención al detalle y expresión (rutinaria) de la rutina. Podrías fijarte más en los ánimos prevalecientes en general; son los ánimos neutrales cotidianos o rutinarios que te interesa explorar. ¿Cuáles serían sus objetos o hacia dónde dirigen su atención semiconsciente?
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