DESCRIPCION FENOMENOLOGICA - EDGAR CHACON
Descripción fenomenológica del tema: “La sobreprotección como causa de mis miedos”
Fue el sábado 12 de abril, en la
mañana, mientras me preparaba para ir a la aldea que me habían asignado para la
misión de Semana Santa. Ya había desayunado y estaba casi listo para salir. El
cuerpo estaba bien, pero dentro de mí ya comenzaba a ponerme nervioso del como iba a transportarme al lugar asignado. Me
dijeron que había que subirme a una moto para llegar hasta allá, que era una
hora y media de camino. En ese momento sentí como un golpe por dentro.
El solo imaginar que tenía que ir
tanto tiempo en moto me hizo tener miedo un poco. Me quedé callado, pero por
dentro el miedo aumentaba con fuerza. El corazón empezó a latirme rápido, como
si quisiera salirse. Las manos me sudaban y empecé a pensar en todo lo que
podría pasar: un accidente, una caída, una curva mal tomada. Aunque sabía que
el hermano que iba a manejar es una buena persona y sabe conducir, mi cuerpo no
podía confiar. Todo mi ser me gritaba que no lo hiciera.
Fue un miedo real, no algo
inventado. Era como si mi cuerpo estuviera en defensa total, como si supiera
que eso no era para mí. Esa voz de mi Padre de cuidado, que por años me
protegió, aparecía ahora en forma de miedo.
Entonces tomé la decisión: mejor
no irme en la moto. Busqué otra opción, y encontré que uno de los encargados
iba en carro. Le pregunté si podía llevarme con él, y gracias a Dios aceptó. Me
sentí un poco aliviado, pero también con una mezcla de vergüenza y tristeza. Me
preguntaba por qué otros sí podían hacerlo sin problema, y yo no. Por qué ese
miedo me agarraba tan fuerte, al punto de cambiar mis planes.
Al pensar en eso, me doy cuenta de que no es solo el miedo a la moto, ni a las calles. Es un miedo más profundo, que viene de haber crecido muy cuidado. De nunca haber aprendido a confiar en mí en situaciones como esa. Y por eso cuando llega algo nuevo o arriesgado, el cuerpo se cierra, se protege. No me da opción de avanzar. Sin embargo en uno de los tiempos de comida durante la misión, la familia que me daría la cena del martes 15 de abril, vivía a 20 minutos del lugar donde me encontraba y pues fue donde tome el impulso de subirme a la moto que me llevaría a dicho lugar, y si tuve un poco de miedo no lo voy a negar pero me sentí mucho mejor que por fin rompía ese miedo que me abarcaba al subir una moto.
Quise escribir esto así, tal como
lo viví, sin adornarlo ni explicarlo con ideas raras. Porque este miedo se vive
con el cuerpo, con la respiración, con el corazón acelerado. No es algo de
pensar mucho, es algo que se siente y que pesa. Y al ponerlo en palabras, me
ayuda a entenderme, a ver que no estoy mal, pero que sí tengo que caminar poco
a poco para salir de esto.
En realidad, hablás del miedo. Lo de la causa no solo no es fenomenológico, sino que, considerando solamente la escena descrita, parece muy forzado, una explicación ya hecha. Varias expresiones son enigmáticas, solo nombran, no describen: el cuerpo estaba bien, pero dentro estaba nervioso (¿"lo de dentro" no es corporal?); "mi cuerpo no podía confiar" (¿por qué escribís "el cuerpo" y no "yo"?); "mi cuerpo estaba en defensa total", "el cuerpo se cierra"...
ResponderEliminarEl título y tu explicación insisten en causalidades que no caben en fenomenología. Ojo con eso.