La oscuridad, caminando solo en un bosque.
Descripción de la Práctica Fenomenológica: La oscuridad, caminando solo en un bosque.
Lugar: Monte
San Francisco.
Bosque de
los Eremitorios de Retiro
Lester Antonio Ramírez Osabas
Pregunta
filosófica: Como ya se darán cuenta, me interesa el tema sobre el duelo; sin embargo, me decidí por la oscuridad
como para tratarlo desde un trabajo fenomenológico y la involucración del cuerpo.
¿Cómo
se experimenta la oscuridad en el bosque como fenómeno experimentado por el
cuerpo en la ausencia de luz?
Descripción
Tras
disponerme para hacer el ejercicio de caminar por el bosque en la oscuridad,
alejado de las casas de habitación y experimentar las sensaciones y
sentimientos en medio de la oscuridad del bosque abrazador. Esto fue un reto
poder caminar, ya que todo es en pendiente con pequeños senderos que guían para
llegar a casitas de meditación y a la capilla de oración que está en la parte
de arriba de las demás casitas.
Para
hacer la experiencia, camisa de color gris, pantalón de color beige, sandalias
de color café y sobre la camisa un mañanero de tela de calidad para el frío. En
esta ocasión no utilicé lentes ni gorro ni celular, por cual situación una
pequeña lámpara recargable en uno de los bolsillos del pantalón y mi reloj,
como de costumbre, en la mano.
El
lugar está a unos 300 metros de la casa de retiro con una única conexión por un
sendero de concreto. La entrada, una caseta y gradas para subir. Los árboles en
su totalidad son de pino de diferentes alturas y grosor; hay pequeños jardines
frente a las casitas.
El
inicio del recorrido en la casa de retiro, seguido de la llegada a la capilla
de la Porciúncula de madera muy pequeña, y este camino hacia donde están los
animales de granja: hay gallinas, caballos, perros, pavos. Esto serán unos 10
minutos de caminos despacio.
Llegado
a la entrada principal, me dispuse a seguir en la oscuridad la ruta de donde se
hace la meditación del viacrucis hacia abajo y luego hacia arriba, como se
regresa para encaminarme entre las pequeñas chozas para descansar que hay. Me
hice acompañar para sostenerme de un pedazo de madera para utilizarlo como
bastón. Un detalle muy importan es que no hay luz eléctrica por lo tanto todo
el predio esta a oscuras y en silencio.
La
primera percepción es sentir como que tienes los ojos vendados y que tienes que
utilizar los otros sentidos para poder caminar o sobrevivir.
Los
sonidos del bosque mientras caminaban despacio se iban haciendo cada vez más
agudos, tantos que la piel se me daba escalofríos; una corriente de viento
fresco sonaba en las ramas de los árboles.
Los
grillos, los animales que son pequeños, pero en la oscuridad, silencio,
soledad, se escuchan de forma muy aguda como otra forma del sentido del escucha
activado.
Al
llegar a la cima en donde hay un espacio libre, decidí quitarme las sandalias y
hacer unos pasos encima de las hojas y del zacatillo que está en crecimiento.
Poco tiempo después de acostarme y estirar los brazos y cerrar los ojos, logré
sentir la respiración y el corazón acelerado, la piel fría y con un poco de
miedo. Me levanté, me puse las sandalias y continué percibiendo.
Mi
cuerpo un poco incómodo, con la piel erizada popularmente como de gallina. El
sentirme tan pequeño por tantos árboles y sus alturas y envuelto en la
oscuridad, con un suave viento.
Después
de un ahora de estar, me dispuse a regresar despacio, ya que venía descendiendo
por el pequeño sendero con ciertas vueltas. Al llegar a las gradas de la
entrada principal, me dispuse a terminar y encender mi lámpara que cargaba y regresé
por el mismo sendero donde había pasado para el ejercicio.
Bien. Buena atención a los detalles, algunos innecesarios (ej. la ropa), pero siempre es más fácil quitar que agregar. Alguna exageración (ej. utilización de los sentidos "para sobrevivir"). El sentimiento de la pequeñez es interesante. Pero es difícil ver cómo esto o el resto de la descripción te ayudará con el tema del duelo...
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